Rebuscando en el trastero (2)

El otro día mostraba aquello que guardo desde hace años en el trastero. Quedó una pila de papelotes, sobres y carpetas, que ayer, empecé a desmontar y fotografiar:

Lo primero que apareció fue un SPAC impreso, junto con dos revistas de White Dwarf, la revista de las miniaturas Warhammer. Durante un tiempo me dediqué a coleccionar y pintar miniaturas, como podéis ver en la pequeña muestra que ilustra la cabecera de esta entrada.

A continuación, una serie de sobres conteniendo todo el material que recibí de «Villa y Corte», un juego de rol por correo, ambientado en el Madrid del siglo XVII. Cada turno de juego representaba un mes en la vida del personaje, y el objetivo del juego era ascender en la sociedad de la corte y villa madrileña, en la España «donde no se ponía el sol».

Aquello que acontecía una vez procesados los turnos de todos los jugadores era reflejado en un pequeño fanzine, a modo de relato de sociedad (y noticiario de sucesos o militar). En la foto anterior, subrayado el nombre de mi personaje.

El juego estaba tremendamente ambientado, y desde luego, era un currazo de sus creadores y administradores.

Arriba ejemplos de «procesado» de una hoja de turnos de mi personaje.

Otro ejemplo de turno procesado y mensajes del «game master». A mi personaje le tocó ir a la guerra a Flandes y allí, la verdad, no se podía hacer mucho, lo que poco a poco fue disminuyendo mi interés.

Como comentaba, durante un tiempo coleccioné miniaturas de Warhammer, aunque nunca llegué a jugar. Eso no quita que conserve todavía las hojas de referencia para las batallas y que organizara las unidades de mis dos ejércitos, una alianza de elfos, humanos y enanos, contra un waag Orco.

Nunca he sido muy de comics, pero una vez me compré una colección de Aliens y Predator. No me llamaron mucho la atención la verdad.

Entre los papelotes han aparecido varios CAAD impresos, esperando ser encuadernados. Aquí los 5 números de boletines CAAD:

Otro SPAC y un Classic Adventurer, estos sí, encuadernados e impresos a color en todo su esplendor:

Una curiosidad, listado impreso de código PAW de la primera parte de «Los Elfos de Maroland»:

Más CAAD, del 33 al 35, aunque ya los imprimí y encuaderné en otro formato, y toda una colección de SPACs impresa. Un encuadernado en gusanillo hay ahí pendiente:

Aunque me suscribí a la modalidad «solo disquete» del Z-For-Zero, en su última época, el disquete venía acompañado por un pequeño fanzine A4 en papel:

Z for Zero también tuvo su juego por correo, un juego de guerrillas en la selva sudamericana, al que jugué muy poquito:

Sin embargo el primer juego por correo al que jugué, antes que Villa y Corte, fue FarWest, un juego de rol por correo ambientado en el salvaje oeste americano. Como Villa y Corte, increíblemente ambientado, recibiendo un periódico en cada turno, a modo de presentación de resultados.

Sin embargo, la parte más sentimental de lo encontrado es la recopilación de cartas intercambiadas durante estos años con la comunidad.

Una gran parte de cartas son de Vicente Tobarra López, guionista de Juana Pueblo Soft, con el que colaboré en la programación de dos de sus guiones: «Al otro lado del Rubicón» y «El Amo de las marionetas». Al final, la colaboración no llegó a buen puerto y ambas aventuras fueron abandonadas…

Kame Soft también organizó durante un tiempo un JPC, una especie de football manager por correo, que, para variar, solo duró unas jornadas…

Fran Morell y otra correspondencia del Year Zero Club:

«Los Elfos de Maroland», la única aventura de Kame Soft se vendía por correo. Todavía conservo las cartas de petición de los compradores, así como comentarios y peticiones de ayuda… La mayoría rigurosamente manuscritas:

Sildavia o Área XXI fue otra compañía de JPC, con sección fija en CAAD y radicada en Algemesí, a escasos 15 km. de mi casa. Ahí jugué una partida a «Virus».

Por supuesto, también intercambié algunas cartas con el CAAD, es decir, con Juanjo Muñoz:

Aventuras ACC fue una compañía homebrew que también publicó un fanzine en disquette:

Y para terminar, tres tesoros, tres cartas de tres «grandes»: JSJ, Carlos Sisí y Josep Coletas.

Rebuscando en el trastero

Hace unos días estuve rebuscando cosas en el trastero (mi vieja colección impresa de SPAC’s) y, pensé que estaría bien, sino catalogar, si al menos documentar aquello que fue apareciendo. ¡Vamos allá!

Lo primero que apareció fueron algunos juegos de PC:

No he sido muy jugón en PC, y desde luego, tampoco de comprar mucho, pero al menos con el Tzar y el Unlimited Aventures pasé largas y felices horas. No han aparecido, sin embargo, los PCFutbol ni alguno más con los que sí recuerdo haber jugado.

A continuación el grueso de mi colección de juegos de Spectrum:

A los que habría que añadir, las ediciones en cajas grandes:

Y las cintas del Microhobby… en un estado de conservación cuanto menos dudoso:

Seguimos con la parte más preciada para mi, la parte dedicada a la AVENTURA. Para empezar con mi colección de juegos de AD (solo me falta Jabato arghh):

Y el resto, incluyendo el homebrew:

Aquí faltarían algunos más que recuedo haber tenido, pero no se donde estarán ahora, en algún momento separé todo el material aventurero del resto, y al parecer una parte de este se perdió.

Hasta aquí los juegos, comenzamos ahora con la parte «documental», para empezar por mi pequeña colección de MicroHobbys:

Del nº 199 al 217 (el último, donde nos traicionaron y algo se rompió dentro de nosotros). Antes del 199 coleccionaba Micromanía (¿porqué?), pero estas las perdí (su formato hacía mucho más difícil conservarlas).

Luego encontramos mi colección de fanzines del CAAD:

Estos fanzines fueron los originales utilizados en gran parte del proyecto de digitalización que podéis encontrar aquí: https://rudolphinerur.com/caad

Por hoy ya es suficiente (no he tenido tiempo de hacer más fotos), queda la parte, quizá menos espectacular, pero sí más emocionalmente intensa: la correspondencia aventurera, la veremos en unos días…

CAAD 50, especial 30 aniversario

El año pasado se cumplieron 30 años desde la Fundación del Club de Aventuras AD, como bien nos recordó Juanjo Muñoz, el director del CAAD durante tantos años, en este hilo del Foro de CAAD.

Y este año 2019, se cumplen a su vez, 30 años desde la aparición del primer número del fanzine, el CAAD 0, con fecha de portada «abril – mayo 1989» (que podeis consultar, entre otros lugares, aquí).

Para conmemorar tan magno aniversario, Juanjo ha publicado un fanzine conmemorativo, el CAAD 50.

El fanzine en sí, de diseño intencionadamente retro, incluye, además de varias secciones donde Juanjo da su opinión sobre el momento actual de la aventura, dos artículos (ya conocidos) de Rockersuke y Uto.

Ejercicio de nostalgia y conmemoración, que al menos aparentemente promete tener continuación, merece, desde luego, guardarse en formato papel, como sus «hermanos».

¡Vamos allá!

Imponiendo en A3
Imprimiéndose
Ya con la portada listo para guillotinar
Plegando
Grapado al lomo
El CAAD 50 ya listo para su lectura
Las portadas del CAAD
La colección de Rockersuke
El CAAD 50 luciendo figura

ZHL y La casa al otro lado de la tormenta, cuentos interactivos para 8 bits

ZHL cargando

Kambre (Misterio en el Último Hogar, Transilvania Corruption) y Depresiv (La sombra de la Luna Negra, El Archipiélago), dos de los más reconocidos autores españoles de FI estrenan nuevas creaciones en 2019, usando el (¿parser de moda?) DAAD.

ZHL, la historia de Kambre comienza así:

Mientras que La casa al otro lado de la tormena, la historia de Depresiv lo hace así:

Así pues, nos hallamos ante una historia de ciencia ficción en el caso de Kambre y una historia fantástica que vira hacia el horror gótico en el caso de Depresiv. Dos aventuras breves (más breve la de Kambre que la de Depresiv), que destacan por la ambientación y por la calidad de sus textos. Ambas, a su modo, son historias de descubrimiento, que utilizan el medio conversacional para ofrecernos una un pequeño relato que incluso nos hará reflexionar un rato tras terminarlo.

Ambas, también, me han recordado, en su estilo, a las BreveComp y NanoComp de principios de siglo, y han logrado trasladar cierto estilo «moderno» de la aventura al DAAD.

A mi personalmente me han gustado mucho, y las he disfrutado (en su brevedad) enormemente. Podríamos pensar el porqué de que hayan surgido en DAAD y en un entorno retro-informático, en lugar de otros sistemas más actuales, y eso nos llevaría a reflexionar quizá sobre la importancia del dinamismo de la escena «retro» como catalizador de nuevas creaciones.

En todo caso, ahí quedan.

Mano a mano aventurero en 8 bits

ZHL puede descargarse aquí en formato Spectrum. Parece ser que hay también una versión Inform.

La casa al otro lado de la tormenta puede descargarse aquí, en sus versiones Spectrum y Amstrad. Está al menos también disponible en MS-DOS y en preparación para otras plataformas retro.

Dando vida a mi Spectrum+ con un MaxDuino

Llevo unas semanas «revisando» mis Spectrums. Ahora mismo tengo tres… de los cuales dos a pleno funcionamiento.

El primer ordenador que tuvimos en casa fue un Spectrum de 16K. Creo recordar que lo consiguió mi padre al poner a plazo fijo cierta cantidad en el banco. Aún recuerdo el Bombarero y las cintas del Load’N’Run y los sencillos programas en BASIC que mi padre copiaba de las revistas. Poco después lo cambió por un Spectrum+ de 48K. De este ya me apropié yo. Durante algunos años fue mi primer ordenador, hasta que en algún momento lo cambié por un Spectrum +2. ¿El porqué del cambio? Pues no lo recuerdo… quizá por acceder a los juegos de 128K, quizá por que no funcionaba algo…

El caso es que muchos muchos años después, cuando de vez en cuando me daba por volver a encender los Spectrum, vi que en el «+» no funcionaba el teclado, y que en el «+2» no funcionaba el cargador de casetes. Tenía dos máquinas, pero ambas inservibles.

Lo solucioné comprando un nuevo +2 por ebay. No recuerdo con seguridad lo que me costó, alrededor de 60€ quizá, pero me llegó con un estado casi impecable. Podía volver a disfrutar de mis viejas cintas, y así mis viejos Spectrums siguieron guardados en sus cajas.

Ahora a través del CAAD me he acercado al mundo de la Retroinformática, que no había sino observado de forma muy tangencial. Para mi ha sido un verdadero descubrimiento ver la cantidad de accesorios y repuestos que hay para nuestras viejas máquinas. Y el gusanillo por poder hacer funcionar el «+» creció dentro de mi.

Tenía básicamente dos problemas: no funcionaba el teclado y poder cargar juegos. Conservaba todavía mi vieja cargadora de casetes externa, pero no así el cable (?). El problema del teclado parecía, al menos en teoría de fácil solución. Es uno de los problemas más comunes a los viejos Spectrum, y el acceso a nuevas membranas de teclado es ahora fácil y común.

Dicho y hecho, compré la nueva membrana (aquí), busqué algo de información y bastante nervioso (soy bastante manazas) procedí. El resultado si bien no ha sido 100% satisfactorio (no funcionan todas las teclas, fallando algunas como «borrar») sí que es lo suficientemente bueno como para disfrutar de la máquina otra vez.

Ahora tenía que buscar una solución para poder cargar juegos. Mi primer impulso fue comprar otra grabadora, pero al ver que muchas de mis viejas cintas daban error en el +2, me hizo desistir. Leí algo acerca de los TZXDuino, y finalmente me decidí por un MaxDuino de Antonio Villena (aquí su página web). Esta especie de «casetera» virtual me permitiría cargar ficheros TPA y TZX en el Spectrum como si de una casetera clásica se tratara.

El cacharro verdaderamente barato (15€, 17€ si lo pedías con cable). El envío fue muy rápido y Antonio muy amable. He de aclarar que el aparato viene sin tarjeta SD (utilicé una vieja que tenía por casa) y sin fuente de alimentación (usé un viejo cargador de móvil mini-usb) y, en mi caso, sin cable de audio (aunque yo sí creía haberlo pedido). Este fue a la postre el mayor de mis problemas.

Tenía varios cables de audio por casa, pero tras probarlo con varios, no había manera, el Spectrum no se enteraba… Lo dejé varios días (mientras me llegó mi nuevo DivMMC para el +2, con lo que tenía para entretenerme). Parece ser, no soy experto, que el Spectrum «oye» en mono, mientras que los cables de audio «normales» son stereo, con lo que el Spectrum se hace un lío y no se entera…

Finalmente me decidí por pedir un cable clásico (aquí), pero antes de llegarme decidí hacer una última prueba… Leí en algún sitio que si no introducías el cable hasta el final en el jack, anulabas uno de los canales, y la transmisión pasaba a ser mono… Así lo hice, y eureka! Funcionó, y por fin puede volver a cargar programas en mi Spectrum +.

Se ve el cable audio que no está introducido hasta el final
Cargando «Mansión Kali 2»
Aunque se ve el +2 con su DivMMC, en realidad está cargando el +

Dicho esto, ¿tiene ventajas sobre un DivIDE o un DivMMC? En principio ninguna, ya que para cargar un juego nos tenemos que tirar los 4 o 5 minutos clásicos de carga, ante la carga inmediata del DivIDE. Pero quizá este es también su encanto, ya que cargar un juego, oír los ruiditos de la carga y esperar para poder jugar tiene algo de «ritual». Además, si alguna vez consigo un Amstrad o un MSX también sirve para estos ordenadores.

Si queréis saber más sobre MaxDuino, de forma más técnica, podéis consultar esta página.

Los Elfos de Maroland

Los Elfos de Maroland fué la primera aventura que realicé entre 1992 y 1993…

Está programada con el PAWS y se conserva en formato emulador de Spectrum. No era demasiado brillante, y adolecía de una falta total de testeo, pero en aquella época me sentía MUY orgulloso de ella (tenía yo 15 añitos vaya). Ahora la recuerdo con cariño.

Tuvo una buena crítica en el CAAD, que podeis consultar aquí, y otra demoledora en el Z FOR ZERO, que podeís consultar aquí.

El último comentario que ha tenido ha sido el de Baltasar el Arquero en el SPAC de febrero de 2005, lo podeis consultar aquí. En el mismo número Baltasar resolvía la aventura, puzzle a puzzle y mediante una solución novelada. Me hizo tanta gracia su particular visión de Maroland que la reproduzco aquí.

En exclusiva ahora, para todos aquellos amantes del pasado y de romperse la cabeza ante el consabido «No puedes hacer eso», pasen y vean:

Descargar «Los Elfos de Maroland»

Jugar online «Los Elfos de Maroland» (se requiere JAVA)

La Balada de Leithian

Corría el año 1993, y yo, con mis todavía tiernos 15 años, acababa de terminar «Los Elfos de Maroland», y la estaba vendiendo por correo con relativo éxito (entre 5 y 10 ventas, no recuerdo bien). Era momento de pensar el próximo paso de Kame Soft…

Inicié una nueva aventura y de forma quizá un poco pretenciosa intenté llevar a cabo la conversión de un capítulo de El Silmarillion: «De Beren y Luthien», es decir la «La Balada de Leithian», la historia de la vida de Beren y Luthien. Aquel intento se tradujo en una docena de pantallas (todas con gráficos), unos cuantos objetos y apenas algún puzzle esbozado…

Entonces aún no lo sabíamos, pero la aventura en España estaba a punto de adentrarse en su quizá época más oscura, y yo perdí contacto con el mundillo. La que hubiera tenido que ser la segunda aventura de Kame Soft, quedó apenas esbozada y olvidada…

Por suerte (o por desgracia XD), en algún momento guardé una copia en cinta, no solo de la base de datos PAWS, sino una DEMO de lo poco que se había desarrollado.

Hace ya años que tenía la cinta localizada, pero o bien no logré cargar nunca la demo, o quizá no me llamó la atención, y «La Balada de Leithian» siguió esperando su momento pacientemente…

Ahora, con mi particular «revival» retroinformático, conseguí por fin cargar la cinta, y volver a contemplar los desolados parajes de Dorthorion…

El siguiente paso era intentar preservarlo, ya que temía que en algún momento no pudiera volver a cargar la cinta. Al final lo hice vía DivMMC, realizando un volcado de los 128K del Spectrum (sí señores, la aventura era para 128K, así de optimista fui en su momento).

La he rejugado, tanto en el Spectrum real como en el emulador, para ver si se podían hacer muchas cosas o no… Pero la habitual sordera de las aventuras en Spectrum me hacía dudar, ¿no podía hacer algo porque no estaba desarrollado o porqué el parser no me entendía?

Como solución realicé un UNPAWS, así pude bucear en las tripas de la aventura, dibujar un mapa, y ver hasta donde avanzó el desarollo… que fue más bien poco XD.

En fin, lo he pasado bien como mínimo, así que si tenéis curiosidad aquí podéis descargar la aventura en formato z80, la solución y la la base de datos PAWS extraída.

A disfrutarla (?):

Descargar «La Balada de Leithian»